El eau de parfum Capri de Gissah es unisex y sofisticado. Homenaje olfativo a la legendaria isla de Capri, frente a la costa de Nápoles, esta creación combina la frescura mediterránea con una refinada elegancia amaderada. Se despliega en una estela oriental, resinosa y luminosa. Es una fragancia que evoca acariciadoras brisas marinas, exuberantes huertos y el soleado calor de un verano italiano. He aquí todo lo bueno de esta fragancia de Muscorient.
Las notas de Capri Gissah y sus valores olfativos
Las notas de Capri reflejan a la perfección la naturaleza contrastada de la isla:
- En la nota de salida, el limón de Sorrento ilumina la composición con una vivacidad soleada y alimonada. Las notas marinas recuerdan el aire puro y salado de las costas de Capri. El jengibre azul añade un toque picante y ligeramente aromático, inyectando energía y una dimensión vibrante a la apertura.
- En el corazón, el sándalo indio introduce una calidez amaderada suave y cremosa que se mezcla sutilmente con la jugosa y crujiente manzana. Esta combinación confiere a la fragancia un carácter afrutado a la vez que reposado y refinado. El pachulí añade una profundidad terrosa, casi terrosa, que refuerza el aspecto natural y auténtico de la composición.
- El fondo es un auténtico joyero oriental: el incienso somalí desprende una dimensión mística y resinosa, el ámbar seco envuelve el conjunto con su calidez rica y ligeramente almizclada, mientras que el vetiver haitiano completa la estela con una textura verde, amaderada y picante.
Una refinada y luminosa escala mediterránea
Capri de Gissah es una invitación al viaje. La fragancia evoca al instante acantilados bañados por la luz, aguas cristalinas y el típico limonero mediterráneo. Su perfil acuático, combinado con el frescor de los cítricos, evoca una sensación de libertad, sol y bienestar. Esta primera impresión luminosa es a la vez enérgica y calmante, como un soplo de aire marino mezclado con dulzura afrutada.
Profundidad amaderada afrutada y elegante
A medida que evoluciona, Capri da paso a un corazón amaderado afrutado perfectamente equilibrado. El sándalo de la India aporta una textura cálida y envolvente, como una madera luminosa acariciada por el sol. A continuación, la manzana aporta una frescura golosa. El pachulí añade una dimensión más profunda, casi mística, en el fondo, uniendo la vivacidad de la fruta con la serenidad de la madera. El corazón de la fragancia es una mezcla perfecta de modernidad y tradición, con un aroma claramente oriental.
Una estela oriental picante y resinosa
Cuando Capri alcanza la madurez, revela una base rica y refinada. El incienso aporta una nota ahumada, espiritual, casi sagrada. El ámbar seco ofrece una calidez suave y sofisticada, sin ser demasiado dulce. Por último, el vetiver de Haití añade una nota terrosa que prolonga la estela con elegancia y poder de permanencia. Esta base garantiza una presencia duradera y refinada, manteniendo el equilibrio entre el frescor inicial y la profundidad amaderada.
El frasco: un estuche con espíritu capriote
El diseño de la botella de Capri de Gissah contribuye en gran medida a la experiencia sensorial. El vidrio claro, ligeramente tintado, evoca la transparencia de las aguas mediterráneas. Su tapón plateado recuerda la luz del sol que acaricia las rocas de Capri: una elección estética a la vez sobria y lujosa. El frasco es a la vez decorativo y funcional, reflejo de la filosofía de la marca. Ofrece un objeto olfativo elegante y duradero, capaz de transmitir el espíritu de la mítica isla a través de su fragancia.



